Elegir hotel en el Perú con un único criterio es un error, porque el país cambia de clima, de altitud y de ruido cada pocas horas de viaje. Lo que salva una noche en Cusco es irrelevante en Iquitos.

En Cusco y el altiplano: oxígeno y calefacción

Por encima de los 3.000 metros, dos cosas importan más que el diseño: que la habitación tenga calefacción real —las noches bajan mucho— y que el hotel disponga de oxígeno. Muchos establecimientos serios lo ofrecen sin cargo.

En altura, la calefacción y el oxígeno pesan más que cualquier detalle de diseño.
En altura, la calefacción y el oxígeno pesan más que cualquier detalle de diseño. — Foto: Basile Morin / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

En Lima: silencio y ubicación

Lima es una ciudad ruidosa y de tráfico denso. Un hotel bien ubicado en Miraflores o Barranco ahorra horas de desplazamiento; uno con ventanas dobles ahorra noches.

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Video: «TOP 10 Hoteles 5 Estrellas en Lima Perú 🇵🇪 ¡Los Más LUJOSOS!» — Hoteles por el Mundo (YouTube).

En la selva: el lodge y sus reglas

En Tambopata o el bajo Amazonas el alojamiento suele ser un lodge con electricidad por horas. Lo esencial: mosquitero en buen estado, agua caliente y un guía naturalista propio.

En la costa norte: sombra y viento

En Máncora y alrededores manda el viento. Terrazas protegidas y habitaciones ventiladas valen más que el aire acondicionado.

El mejor hotel del Perú es siempre el que está bien resuelto para su clima, no el que tiene el mejor lobby.