El calendario internacional de la moda gira alrededor de cuatro ciudades. Alrededor de ese eje existe un circuito regional que en América Latina tiene tres plazas consolidadas y varias en construcción.

Las plazas consolidadas

São Paulo por volumen industrial y potencia de mercado interno; Bogotá y Medellín por su feria textil, una de las más importantes del continente; Ciudad de México por capacidad de convocatoria y proximidad al mercado estadounidense.

Una semana de la moda vale por sus compradores, no por su público.
Una semana de la moda vale por sus compradores, no por su público. — Foto: mandiberg / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

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Video: «¡Ni Dior ni Valentino! Jason León, el diseñador peruano detrás de los vestidos de Carolina Braedt» — Magaly TV La Firme (YouTube).

Qué hace que una semana de la moda funcione

  • Compradores internacionales con presupuesto de temporada
  • Un showroom serio después del desfile
  • Capacidad de producción local que cumpla plazos
  • Continuidad: una edición al año durante una década, no un evento aislado
  • Prensa especializada que dé seguimiento comercial

El caso de Lima

El Perú tiene la materia prima, los talleres y los diseñadores. Lo que ha costado construir es la continuidad y el puente comercial: sin compradores que escriban órdenes de compra, un desfile es solo una noche.

Una semana de la moda no se mide en asistentes ni en fotos. Se mide en órdenes de compra firmadas.